En Europa la Profesora de Idiomas se Convierte en Estudiante de Italiano y Francés

Por primera vez en mi vida, he viajado a un país donde no hablaba el idioma. He vivido y visitado muchos países de habla hispana, pero nunca una nación donde no hablaran ni inglés ni español. Desde que hablo fluidamente ambos idiomas, siempre ha sido fácil moverme, pedir comida y preguntar por cosas que necesitamos en nuestros viajes.

Pero este verano en Europa fue muy diferente, ya que viví una experiencia de aprendizaje increíble.

Cuando decidimos que íbamos a llevar a la familia a Francia e Italia, fui rápidamente (como lo haría cualquier profesor de idiomas) a la tienda a comprar programas para aprender francés e italiano. Sólo tenía unas pocas semanas para aprender, así que me fui directamente a los programas para viajes, pensando que aprendería lo suficiente como para desenvolverme en nuestras vacaciones. Miré todos los programas que había en los estantes y me decidí por un par de programas de audio con cuadernillos editados por una popular empresa de enseñanza de idiomas.

En el camino a casa desde la tienda, puse el audio para aprender francés en el reproductor de CD del auto. Lo primero que pensé fue: Diablos, ¡esto parece broma! No había forma de que aprendiera algo con estos programas. Las lecciones consistían en lanzar frases largas y complicadas que se suponía que yo tenía que recordar. No “enseñaban” y no se usaban métodos para enseñar idiomas. Lo más que podía sacar de esto eran unas pocas palabras sueltas tales como: hola, gracias y adiós (escuchando el programa tres o cuatro veces).

Después de esa decepción, pasé al programa de italiano, con la esperanza de vivir una mejor experiencia. Pero no tuve suerte. Era exactamente el mismo tipo de programa. Una vez más, me tiraban con frases largas que usaban todo tipo de tiempos verbales y estructuras gramaticales, y esperaban que yo memorizara todo lo que estaba escuchando. Además, todo era dicho por un hablante nativo con un acento fuerte, así que ni siquiera podía entender lo que estaba diciendo. Demás está decir que fue una experiencia frustrante y me di por vencida rápidamente.

Cuando llegamos a París, usé las tres palabras en francés que había aprendido del programa de idiomas, y eso fue todo. Señalaba las cosas y a los extranjeros les hacía preguntas en inglés. Me sentía tan inepta cuando ellos me contestaban en un perfecto inglés. Quería decirles: Oye, no puedo hablar francés, pero hablo español, ¿sabes? Estoy segura de que les importaba poco, ya que muchos de ellos hablaban tres o cuatro idiomas.

Luego fuimos a Italia. Yo sabía la misma cantidad de vocabulario en italiano que en francés, unas tres o cuatro palabras. La diferencia en Italia fue que el italiano y el español tienen muchas palabras similares, así que definitivamente la comunicación fue más fácil. Cada vez que estaba hablando en inglés, tiraba alguna palabra en español para ver si me entendían. Muchas veces, ya sea porque las personas hablaban español o las palabras eran muy similares al italiano, ellas entendían lo que yo estaba diciendo.

Pero por lejos, la parte más frustrante de no poder comunicarme bien en ambos países fue al elegir qué comer en los restaurantes. No tenía idea de lo que decía el menú. Mi principal preocupación era el no saber evitar muchas de sus comidas más populares como: conejo, jabalí, tripa (intestino de vaca) y otras partes extrañas de los animales. Tenía que hacer mi mejor esfuerzo para entender al camarero y al menú, y esperar que sucediera lo mejor. Quién sabe lo que habré comido.

En términos generales, he aprendido mucho de mi viaje a Europa.

En primer lugar, los programas que enseñan idiomas para viajes que hay en el mercado son absolutamente ineficaces. Me sorprendió descubrir que empresas de renombre ofrezcan este tipo de productos inadecuados. Definitivamente usted no puede esperar ser capaz de comunicarse o incluso sobrevivir en un país extranjero escuchando estos programas.

En segundo lugar, me di cuenta de una de las razones importantes de por qué le es tan fácil a los europeos aprender idiomas extranjeros. Ellos tienen la suerte de estar cerca de muchos países diferentes (donde se hablan muchos idiomas diferentes) que se encuentran a tan solo un viaje rápido y barato en autobús, tren o avión desde su ciudad natal. Eso sí que es una gran ventaja para aprender varios idiomas fácilmente.

Mi familia y yo sólo pasamos un par de semanas en Francia e Italia, pero aprendimos muchas palabras y frases por necesidad y exposición a los nuevos idiomas. Todos estuvimos de acuerdo en que si hubiéramos tenido un poco más de tiempo, hubiéramos aprendido fácilmente lo suficiente de los idiomas como para comunicarnos bien. Así que la próxima vez que usted se sorprenda o incluso envidie la cantidad de idiomas que habla un europeo, recuerde que ellos definitivamente tienen más ventajas para aprender idiomas que nosotros los estadounidenses que estamos más aislados.

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